Un plan a tu medida: paga solo por lo que tu negocio de hamacas necesita

Imagina que llevas un hotel pequeño, con una sola fila de hamacas junto a la piscina. Quieres una cosa concreta: que el cliente cargue la hamaca a la cuenta de la habitación, como el minibar. Buscas el software, encuentras la función… y solo viene en el plan grande, el de los complejos de cinco zonas. Por una sola herramienta, pagarías como si fueras cinco veces más grande de lo que eres.
Es absurdo, pero es lo habitual: pagas por un tamaño que no tienes solo para desbloquear algo suelto. Y te quedas con dos malas opciones: asumir un plan que te queda enorme, o renunciar a lo único que habías ido a buscar.
Una función no debería costar cinco veces tu tamaño
El defecto está en cómo se venden casi todos estos sistemas: por paquetes, en escalones. Las herramientas se reparten entre planes cada vez más caros, y para llegar a la de arriba tienes que pagar todo lo de abajo, lo uses o no.
El fallo de fondo es mezclar dos cosas que no tienen relación: cuánto de grande eres y cómo trabajas. Que necesites cargar a la habitación no dice nada de cuántas hamacas tienes. Que tengas tres zonas no significa que quieras avisar por WhatsApp. Y aun así, el precio te trata como si una cosa arrastrara a la otra.
El precio lo marcan tus zonas, y nada más
Lo razonable es justo lo contrario: que pagues por tu escala —las zonas que gestionas— y que las funciones no toquen la factura. Una zona con cuarenta hamacas cuesta lo de una zona; tres zonas con cuatrocientas, lo de tres. Sin más.
¿Y las funciones? Vienen incluidas. Un negocio de una sola zona con todas las herramientas activadas paga lo de una zona, ni un euro de más. El precio sube el día que abres otra zona —porque de verdad has crecido—, no el día que enciendes una herramienta.
Enciende lo que tu forma de trabajar pida
Con eso claro, activar funciones deja de dar miedo, porque ninguna va a aparecer en la factura. Enciendes las que encajan con tu manera de trabajar y dejas apagadas las que no:
- Recuperar las plazas de quien no aparece y avisar al siguiente de la lista.
- Cobrar online, en caja o de las dos formas.
- Facturar a tus clientes, alquilar sombrillas o neveras como extras, partir el día en mañana y tarde…
- Avisar de cada confirmación por WhatsApp o SMS —aquí pagas solo los mensajes que envías, nada más—.
Las enciendes y las apagas a tu ritmo, según la temporada o según cambie tu negocio. Ninguna te obliga a cambiar de plan.
El PMS, el único que montamos contigo
Hay una excepción, y la contamos clara: si eres un hotel y quieres cargar la hamaca a la cuenta de la habitación, eso conecta tu sistema de hamacas con el PMS del hotel. Esa integración la montamos contigo —es un servicio a medida, no un simple interruptor—.
Pero mira lo que cambia: ya no te empuja al plan de cinco zonas. Tu hotel de una zona sigue siendo de una zona, y el PMS se añade aparte, sin pagar por capacidad que no pisas. El problema del principio desaparece.
El motor, siempre de serie
Por debajo de todo eso, lo esencial no se elige ni se enciende: está desde el primer día, seas grande o pequeño. El sistema de reservas, el mapa de hamacas, el formulario de reserva para tu web, los estados de cada plaza, el check-in, el cobro en caja, el panel del operario y el resumen del día. Esa base no es una función que se compra: es el suelo sobre el que va todo lo demás.
Ni de más ni de menos
Así, elegir bien no es irse al plan más caro por si acaso ni quedarse en el más justo a ver si llega. Es pagar por tu tamaño de hoy y tener el sistema completo, con la tranquilidad de sumar una zona el día que crezcas.
Vuelve al hotel de la piscina: una zona, todas las herramientas que necesita ya puestas, el cargo a la habitación montado a medida, y ni un euro en capacidad que no usa. Eso es lo que debería poder hacer cualquiera. Mira los planes y quédate con el que pide tu negocio —ni una pieza de más, ni una de menos—.


